Luchas Paralelas

septiembre 16, 2010 at 3:52 pm Deja un comentario

Luchas paralelas

Por: Abdiel Segarra

Durante el último conflicto huelgario en la Universidad de Puerto Rico, sin lugar a dudas se hizo historia en términos de organización y unidad de la comunidad universitaria y hasta podría distinguirse como un buen indicio del surgimiento de una sociedad civil puertorriqueña organizada. Sin embargo, paralelamente se desarrollaban situaciones relacionadas al conflicto universitario que tal vez no lograron la visibilidad de éste por circunscribirse a espacios menores, pero cuyas problemáticas son de alguna manera “hermanas”. A continuación discutiré una de esas luchas paralelas: la crisis que todavía hoy enfrenta la Escuela de Artes Plásticas.

Es indiscutible que tanto el sistema de la UPR, como la Escuela de Artes Plásticas y  otras instituciones del ámbito cultural, como el Instituto de Cultura Puertorriqueña, precisan de modificaciones significativas. Lo que no se debe perder de perspectiva es que en el desarrollo de estrategias para la construcción de esos cambios, debe contarse la participación de todos los sectores que componen dichas comunidades y justifican su funcionamiento.

La Escuela de Artes Plásticas ha sido por años la única institución a nivel universitario que otorga grados especializados en Bellas Artes (BFA – Bachelor in Fine Arts) en Puerto Rico. Actualmente alberga como profesores a algunos de los mejores y más reconocidos artistas puertorriqueños y a su vez produce generaciones de profesionales que desde el comienzo de su formación se dedican de lleno al arte, a la publicidad, al cine y la enseñanza. Sin embargo, las medidas de acción fiscal para su manejo tomadas por la actual administración gubernamental muestran el poco valor brindado a las instituciones culturales públicas en nuestra isla.

Desde la aprobación de la Ley 7 en el 2009, como medida correctora para lidiar con la crisis fiscal del gobierno en Puerto Rico, el déficit impuesto a la Escuela de Artes Plásticas llevó a la administración a sumar un semestre a su año académico, sacrificando de muchas maneras, dinámicas de estudio que aún hoy no han sido rediseñadas. De igual forma, la modificación programática de la Escuela ha redundado en recortes del personal de la facultad y de empleados no docentes. Podríamos citar como ejemplos recientes los casos de la profesora de Historia del Arte y ex directora del Centro de Diseño, Rosario Romero Escribano y el técnico audio visual Miguel Ángel Rojas, ambos empleados por más de 8 años desplazados de sus puestos por motivos que poco tienen que ver con sus méritos y eficacia. Además, esta institución que de por sí no tenía suficiente presupuesto para pagar adecuadamente a su profesorado (que recibe honorarios significativamente menores a los de los profesores del sistema UPR), ahora también se queda sin parte de los empleados de mantenimiento y personal administrativo, remplazados por el momento por empleados de empresas privadas. Actualmente los estudiantes no sólo se enfrentan a un inminente aumento en el costo de los créditos por clase, sino que ven cómo poco a poco la calidad educativa de la institución se sacrifica por la imposición de medidas para corregir el déficit de 89% que todavía enfrenta la institución. Tanta es la incertidumbre entre la población estudiantil, que muchos han considerado abandonar la Escuela por temor al cierre o venta repentina de la misma.

Y es que, a diferencia de los estudiantes del sistema universitario UPR, quienes llevan consigo una tradición de lucha política y organización, la comunidad de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas se ve casi por primera vez en la necesidad de articular un movimiento, debido a la imposición del recorte presupuestario. Desde el 2009 este movimiento estudiantil fue celebrando manifestaciones y concentraciones, entre las cuales podríamos destacar una vigilia nocturna, que reunió a casi 1000 personas frente a la Fortaleza, y una toma de las facilidades universitarias por 24 horas. Además, se celebró un concierto frente a los predios del Morro que reunió durante una noche a no menos de 800 personas que se solidarizaron con la causa estudiantil. De igual forma, el movimiento estudiantil de la Escuela se hizo sentir en todos los llamados de movilización hechos por la comunidad sindical, a través de proyectos de pintura sobre cuerpos y objetos que invitaban a la interacción de los manifestantes.

Luego de muchos intentos por lograr visibilidad y respuestas a las interrogantes que se levantaban alrededor del futuro de la Escuela de Artes Plásticas, como reacción a las medidas tomadas por la administración universitaria y cónsonos con el movimiento estudiantil de la Universidad de Puerto Rico, los estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas establecieron un campamento frente a los predios de la misma. Con gran éxito, en más de una ocasión el campamento interrumpió las funciones administrativas en protesta por la imposición de medidas “remediales” y la aceptación sumisa del recorte presupuestario. Durante el tiempo en el que los estudiantes mantuvieron el campamento se celebraron entre carpas y casetas: talleres, clases, proyecciones y reuniones semanales. Además, recibieron las visitas del escritor Che Meléndez, el cineasta Benicio del Toro, el proyecto Beta-local a través de una clase impartida por el Arq. Javier Román, y Ricardo Alegría (fundador del Instituto de Cultura Puertorriqueña), quien ofreció un conversatorio a través de vídeo conferencia sobre el origen y fundación de la Escuela.

A pesar de la visibilidad que lograron los estudiantes en los medios de comunicación, no encontraron respuestas por parte de la administración universitaria ni del gobierno central. Por ahora, la Escuela ha corregido temporalmente el recorte a través de la asignación de fondos no recurrentes como los son los Fondos ARRA. Es decir, que todavía hoy el futuro de la institución está sujeto a la devolución de su presupuesto o a que milagrosamente la administración encuentre el plan de negocios que le permita corregir el déficit.

Valdría la pena preguntarse entonces, ¿cómo aspirar a la eficiencia de estas instituciones sin un proceso reflexivo que nos permita generar soluciones específicas? Como apunta Raymond Williams un análisis serio de la cultura requiere tomar conciencia del propio término. En cualquier plataforma de gobierno debería considerarse de antemano los efectos que medidas económicas puedan tener sobre la cultura en su sentido más amplio. Tanto lo social, como lo económico y lo cultural no existen por separados, una afecta a la otra y viceversa. La negligencia por parte del gobierno central se hace ostensible al ver que las modificaciones en el funcionamiento de muchas agencias se ha hecho sin tener conciencia de sus necesidades específicas ni de los efectos que ello podría tener en la poblaciones que dependen de sus servicios. Todo da la impresión de haber sido una consecuencia inmediata de los recortes, y no el resultado de un proceso crítico de reflexión dónde se escudriñaran posibilidades para adecuar positivamente las agencias.

La amenaza que sufre hoy la Universidad de Puerto Rico (y con ella una generación de académicos y proyectos como la Editorial de la Universidad y el periódico Dialogo) es claramente producto de una visión gerencial que más que trabajar colectivamente por el desarrollo de soluciones especificas, impone “remedios” económicos temporeros a problemas que también son sociales y culturales y que demandan atención desde esas consideraciones para poder ser modificados. Estas medidas no logran atacar la raíz propia de cada una de las deficiencias institucionales porque no entienden que la trama en la que está inmerso el problema no es sólo económica sino que es también cultural, política y social. Para elaborar soluciones completas, debemos detenernos a entender los problemas no solo desde su dimensión económica.

Una universidad puede tener problemas económicos, pero las medidas que se tomen para solucionarlos no pueden ser las mismas que se tomen en una tienda por departamento.

Al igual que en la UPR, la lucha estudiantil en la Escuela de Artes Plásticas continúa trabajando por lograr transformaciones que permitan la participación de todos los sectores de la comunidad universitaria dentro de los procesos de toma de decisiones. Más allá de asumir con pesimismo los retos que han derivado de los recortes, las acciones provenientes tanto de la ciudadanía como de la comunidad estudiantil demuestran una clara determinación a no claudicar.

Descargar versión PDF del texto: Luchas Paralelas – Abdiel Segarra

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Internet y movimiento estudiantil: La resistencia documentada Interacciones Creativas 2010 – Documentación

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“[…] un mapa no para la fuga sino para el reconocimiento de la situación desde las mediaciones y los sujetos, para cambiar el lugar desde el que se formulan las preguntas, para asumir los márgenes no como tema sino como enzima.” (Jesús Martín Barbero, “Oficio de Cartógrafo”)

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