La música: fuente pasional de conocimiento. Entrevista a Maximiano Valdés Soublette

febrero 22, 2012 at 5:20 pm 6 comentarios

La música: fuente pasional de conocimiento. Entrevista a Maximiano Valdés Soublette
Por: Cristina Vives Rodríguez

Estas líneas son producto de una entrevista hecha a Maximiano Valdés Soublette el día 8 de diciembre de 2011. Originalmente, esta entrevista, fue realizada como parte del curso: Prensa y Cultura, ofrecido por el Dr. Mario Roche en la Facultad de Comunicación Pública del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Tuve la inquietud, como flautista y humanista, de preguntarle al Maestro Valdés sobre el desarrollo de su carrera, su visión de la música, su experiencia con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y varios otros temas de entre los cuales seleccioné para ampliar en este escrito, el del poder de la música como agente transformador y de conocimiento.

Las oficinas de la Corporación de las Artes Musicales (CAM), ubicadas en la Torre Sur del Centro Gubernamental Minillas en San Juan, son tan frías como casi todas a las que entro en los edificios en Puerto Rico. Sin embargo, al llegar a la oficina del Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, el Maestro Maximiano Valdés,  me deslumbró una ventana a través de la cual observé un azul celeste que me recordó la tibia temperatura de afuera. El Maestro me recibió con una cándida sonrisa a la que correspondí con agradecimiento por haberme concedido unos minutos para entrevistarle.

Luego de haber colocado la cámara de vídeo en su lugar, le pedí al maestro que me hablara un poco sobre las impresiones que tuviera de su primeros años de vida. Así, la conversación comenzó con un recorrido anecdótico por el desarrollo musical del director cuya abarcadora carrera no ha dependido meramente de su suerte o sus talentos, sino de muchas horas de estudio riguroso. Para Maximiano Valdés la música es más que un oficio y por ello la ha vuelto “una misión, una vida.” Su motivación ha residido en una visión de la música que contempla el poder transformador que esta última tiene en el ser humano.

Valdés nació en Santiago de Chile en una familia donde la música estuvo siempre presente. Su padre, Gabriel Valdés, además de haber sido una figura pública en el ámbito político chileno, fue coralista. Su madre, Sylvia Soublette sigue siendo hoy una música profesional. “Se conocieron porque mi padre cantaba en un coro y mi madre dirigía otro coro. Entonces hubo una reunión de coros en Chile y ahí se conocieron. Se enamoraron y se casaron. Estuvieron casados 66 años. Mi padre acaba de fallecer.” Fue la Sra. Soublette quien encontró en el pequeño Maximiano un don auditivo particular. “Mi madre cantaba, estudiaba las Bodas de Fígaro (Le nozze di Figaro, ópera por Wolfgang A. Mozart) Ella hacía de Susanna. Entonces, sostienen que yo un día, cuando era chico, chico, me paré en la puerta y me puse a cantar toda el aria que ella había estudiado. Evidentemente pensaron que yo tenía un talento, por lo menos auditivo, muy fuerte.”  De este modo, Valdés, empezó a estudiar piano, violín y teoría musical. Cuando tenía 12 años tocó su primer concierto como solista con la Orquesta Filarmónica de Santiago. “Toqué el concierto de Haydn. Sí me recuerdo del concierto de memoria hasta el día de hoy, pero no me recuerdo mucho qué es lo que pasó. Ni siquiera estaba muy nervioso. Llegué y toqué. Por esos años uno es totalmente irresponsable en esa materia (riendo). Salió muy bien.”   Sin embargo, el joven Valdés ingresó en la universidad no a estudiar música, sino Sociología, materia que cambió luego por el derecho. “Terminé un grado de derecho pero ya me di cuenta de que eso no era para nada lo mío. Tuve un momento bastante fuerte de crisis vocacional, sin saber mucho para dónde iba a ir. Yo tenía una vocación por las materias humanísticas y me gustaba mucho la literatura. Hacía periodismo. Me ganaba algunos chavos escribiendo en una revista y dedicándome también a la actividad política universitaria. Pero no era lo mío. Para nada.”

La ventana, que aún me deslumbraba con calidez, me permitía ver un intenso océano atlántico que invitaba a la travesía y fue, precisamente, un largo viaje lo que cambió el rumbo profesional y personal del director de nuestra Orquesta Sinfónica. “Un amigo me propuso que hiciéramos un viaje en verano. Y resulta que este viaje iba a durar un mes pero duró seis. Cuando volví, ya había perdido el último semestre de derecho. Nos fuimos de Chile hasta Japón en barco (35 días con muchos temporales). De Japón cruzamos todo Rusia en tren (El transiberiano hasta Moscú) conociendo tártaros, japoneses y chinos. Nosotros éramos los únicos occidentales. Después cruzamos toda Europa Oriental. Fuimos a parar a Roma. Yo fui a parar a Londres y después volvimos a Chile. En ese viaje se produjo la decisión. Yo dije: “Esto no es para mí, quiero volver a la música.”

Este viaje fue más allá de los territorios geográficos. Fueron meses en los cuales, el también pianista, experimentó un proceso de reconocimiento personal que le reveló las inquietudes y sentimientos que la música le producía. “Yo creo que fue un viaje hacia adentro de mí. Son como esos viajes… como el camino a Santiago de Compostela, que la gente hace a pie. Son viajes más de reflexión…”  De este modo, el Maestro encontró fuertes causas para regresar al mundo musical. “Yo estaba buscando que hubieran razones externas de la música que me convencieran a hacer esta vida. Razones de carácter espiritual, personal. Uno tiene siempre inquietudes en la vida de preguntas y de preocupaciones sobre temas que son de diferente índole. Pueden ser filosóficos, religiosos, culturales en general; y la música me daba respuesta a todo eso.”  Y es que para Maximiano Valdés la música es un misterio pues, a pesar de ser efímera e irrepetible, lleva consigo un anhelo de eternidad. La música es un lenguaje pasional porque nos proporciona conocimientos que surgen de las conmociones a las que ella nos expone, sumergiéndonos en nuestras propias inestabilidades, que al estallar frente a nosotros, dejan fluir nuevos saberes. Es a través de esos nuevos descubrimientos que la música es capaz de transformar profundamente a un ser humano. “En el momento en que la música es el resultado de un anhelo muy profundo del ser humano de expresar sus sentimientos a través de un lenguaje tan pasional y al mismo tiempo tan efímero, ella es capaz de revelar lo más profundo del ser humano, sus misterios y sus certezas. ¿Por qué digo que es pasional? Porque la pasión es el medio más certero y profundo de conocer.  Entonces, la música, por el mismo hecho de que uno no logra detenerla ni aferrarla, sino que se escapa siempre, genera una especie de instinto, una inestabilidad emocional propia de ella. Eso es lo que genera la pasión que es en parte sufrimiento y en parte amor y eso es lo que produce este conocimiento tan profundo.”

Maximiano Valdés, quien fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) en el año 2008, reconoce que los escasos recursos que recibe la OSPR, han limitado una labor social que hace falta, la de educar. La música es una herramienta para la educación y a la vez para la trasformación porque llega a nuestros verdaderos sentimientos a través de su capacidad de movernos a otros planos de pensamiento y es justo ahí donde se generan los cambios hondos. “La música genera ese tipo de conocimiento por sus propias características, por estar hecha de sonidos, por el hecho de que ella nace y muere según se salga a la vida o no en un instrumento. Es capaz de expresar, por consiguiente, estas verdades que son conocidas a través de la pasión. Esa es su fuerza de trasformación tan grande y su misterio. Y yo creo que eso la hace única. Desgraciadamente, la gente dejó de pensar en estas cosas porque no hay tiempo para meditar. Siguen cortando proyectos de educación musical en los colegios. Entonces, cada vez más esto va a pasar a ser una ciencia esotérica antigua. Pero para eso estamos nosotros, para defenderla.”

Convencido de que la música es una fuente de conocimiento pasional que debe ser una prioridad en la educación temprana y creyendo que los temas más espirituales a los que la música tiene la habilidad de llevarnos deben ocupar más espacio en el pensamiento de la gente, esas últimas palabras de Valdés fueron dichas con una sonrisa que transmitía su firme decisión de continuar el camino emprendido y que hoy recorre en Puerto Rico.

Antes de irse, el Maestro exclama: “¡Que frío hace aquí, ¿no?” Yo le respondí volteando hacia aquella ventana: “¡Y ese mar allá afuera!”. Ente risas me contestó: “¡Verdad!” y se despidió con un apretón de manos. Yo, antes de salir, me asomé un rato a la ventana.

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6 comentarios Add your own

  • 1. Felipe Rodríguez  |  marzo 6, 2012 en 12:45 am

    Excelente!!!

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    • 2. mapacultural  |  mayo 10, 2012 en 3:12 pm

      ¡Muchas gracias Felipe!

      Cristina.

      Responder
  • 3. Esther Rodriguez Ramos  |  marzo 7, 2012 en 11:11 pm

    Excelente, Cristina. Entrevista amena y profunda. Me gustó mucho.

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    • 4. mapacultural  |  mayo 10, 2012 en 3:14 pm

      ¡Muchas gracias Mamá! Me alegro de que la hayas disfrutado.

      Cristina.

      Responder
  • 5. Blankie Hernández Curt  |  agosto 9, 2012 en 11:25 pm

    Me gustó mucho… a mi me apasiona leer biografías de famosos y fue bien interesante conocer la historia del Sr. Maximiano Valdés, Aunque uno lo conozca personalmente, resulta super interesante conocer todos esos detalles de su vida y su calidad como ser humano. Que bueno que fue fiel a su instinto para seguir en pos de su verdadera vocación, algo que admiro grandemente!!! Gracias a esa decisión podemos contar con él como Director de la Sinfónica de PR.

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    • 6. mapacultural  |  septiembre 26, 2012 en 11:43 am

      Muchas gracias Blankie. Qué bueno que te gustó. Fue para mí también fue muy interesante conocer la historia del Maestro y en particular su visión sobre la importancia que la música tiene en los aspectos más profundos de nuestras vidas. ¡Muchas gracias por tus palabras!

      Un abrazo,
      Cristina.

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