Mi experiencia durante el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales

septiembre 9, 2012 at 1:06 pm Deja un comentario

Mi experiencia durante el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales
de Lizamell Díaz Ayala

Disfruté mucho del Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales, que fue realizado en la ciudad de Buenos Aires del 6-10 de agosto 2012. Además de los seminarios, los asistentes pudimos visitar la Biblioteca Nacional, el Ex ESMA, el nuevo campus de la UNSAM y el PROA. También recibimos recomendaciones de parte los profesores para los proyectos de tesis. A continuación, presentaré un breve resumen de algunas ideas centrales que fueron discutidas en las ponencias de los profesores.

El debate sobre configuraciones culturales e identificaciones fue expuesto por Alejandro Grimson. En su libro titulado Los límites de la cultura, explica que existen configuraciones culturales de múltiples tipos y en diferentes niveles. Dentro del espacio de una configuración cultural, existen tramas simbólicas compartidas, horizontes de posibilidad, desigualdades de poder e historicidad. Este concepto es útil para confrontar la idea objetivista de que hay culturas esenciales (Grimson, 2011: 28).

La idea de configuración es aplicable a escala local, nacional o transterritorial. Permite comprender cómo varían sentidos de significación dentro de un mismo país o régimen. Además, donde existe configuración, las partes integran una articulación y ocurre un proceso de constitución de hegemonía (Grimson, 2011: 45).

Grimson dice que los conceptos de configuración cultural e identificación son necesarios para comprender los mundos contemporáneos. Lo cultural alude a las prácticas, creencias y significados rutinarios y fuertemente sedimentados, mientras que lo identitario se refiere a los sentimientos de pertenencia de un colectivo y a los agrupamientos fundados en intereses compartidos. El problema teórico deriva del hecho, empíricamente comprobable, de que las fronteras de la cultura no siempre coinciden con las fronteras de la identidad. Es decir, que dentro de un grupo social del que todos sus miembros se sienten parte, no necesariamente hay homogeneidad cultural (Grimson, 2011: 138).

En la ponencia titulada Entre la universalidad y la diversidad. Otra vez los derechos humanos, Eduardo Nivón explicó que los derechos humanos son una narrativa occidental que arrastra a otras sociedades. Uno de los asuntos cuestionables es, en primer lugar, ¿Por qué tenemos los mismos derechos? Este cuestionamiento surge de la premisa que el discurso de los Derechos Humanos comienza sin ninguna justificación porque son “derechos naturales”. Otro asunto problemático es la idea de que, para gozar de derechos, hay que poseer autonomía racional (Nivón, 2012).

Un dato importante, dentro de muchos otros, que evidencia este argumento aparece en el texto de Nivón titulado La discusión del primer borrador de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Según las investigaciones de este autor, la comisión de redacción estaba constituida por sólo cuatro personas, de las cuales tres formaban parte de la mesa directiva de la comisión. La misma estaba integrada por la presidenta, Eleonor Roosevelt, el vicepresidente, Peng Chung Chang, y el relator, Charles Malik. Luego se le sumó el canadiense John Humphrey, quien era el director de la división de Derechos Humanos de la Secretaría General. Seis meses antes de la entrega final del primer borrador, Chang le recomendó a Roosevelt que le dedicara todo el tiempo que quedaba al estudio de las tradiciones filosóficas chinas. Eleanor, consciente de que no disponía de tal tiempo, decidió confiar en la capacidad de John Humphrey para elaborar el primer borrador de la Declaración de Derechos Humanos (Nivón, 2012: 1).

Eduardo Restrepo, durante su presentación titulada Políticas de la alterización y culturalismo, nos presentó algunas ideas que forman parte de su análisis histórico a las políticas de alterización. Contó que, a partir de Marx, se entiende la lucha social como el principio de inteligibilidad de la historia. En este caso, el principio de la política y lo político pasa por las clases sociales (Restrepo, 2012).

En el caso de la diversopolítica, la diversidad es el eje de la política. De esta tecnología emerge el multiculturalismo (Restrepo, 2012). Según Restrepo, el imaginario social, teórico y político contemporáneo se encuentra cada vez más interpelado por la constitución de sujetos y subjetividades políticas a partir de las luchas por la diferencia cultural (Restrepo, 2004: 282).

El tema de Culturas musicales, políticas musicales estuvo a cargo de Ángel “Chuco” Quintero, quien ha investigado durante muchos años la relación entre la música y la sociedad. El profesor Ángel Quintero nos explicó que, a raíz de sus investigaciones, se fue dando cuenta de que existe lo que se podría llamar una cultura musical afroamericana. Ésta se encuentra desde los Estados Unidos hasta Argentina, y en ella existen muchas variaciones, aunque, en términos de visión de mundo, hay muchas cosas que se comparten. La presentación se concentró en esas cosas que se comparten y que van dando una idea de qué es lo que está detrás en términos de expresión cultural de la música (Quintero, 2012).

En los últimos siglos, pero de manera más recurrente durante las últimas décadas, la música ha sido utilizada como forma de entretenimiento. Por esta razón, no se toma muchas veces en serio cuando se estudia. Ángel Quintero cree que hay cosas muy importantes que se están diciendo en la manera de hacer música u organizar sonidos (Quintero, 2012).

Un caso particular es el de la bomba puertorriqueña. La gente que conoce esta música, que es la más apegada a la tradición africana de este país, sabe que no hay, solamente, una música que unos bailarines bailan. Más bien, hay un evento del que los bailarines y los músicos forman parte, y en donde los músicos están dialogando con los bailarines. En ese sentido, si uno conoce bien el estilo de un bailarín, aunque no lo esté viendo pero sí esté escuchando como están tocando los tambores, puede pensar que es el bailarín quien está haciendo tocar a los tambores. Este ejemplo representa la idea de que uno de los puntos centrales de las músicas afro es la comunicación. Originalmente este elemento estaba presente dentro del baile; después fue manifestándose también en las personas quienes están escuchando la música y marcando con sus manos una clave o, de alguna otra manera, comunicándose con los músicos (Quintero, 2012).

En la música sinfónica hay una comunicación. Ellos están expresando algo, están comunicándose con nosotros pero no hay respuesta. En este caso, cada músico está tocando lo que una persona, quien es el compositor, pensó en términos del desarrollo posible de unas ideas musicales. Entonces los músicos tienen su partitura y, si se salen de la partitura, van a recibir un regaño del director de la orquesta. Es una música muy pensada en términos de la expresión del compositor, lo cual conlleva muchas repercusiones (Quintero, 2012).

La ponencia de Karina Bidaseca llevaba como título El giro epistémico de las teorías feministas. En la misma explicó que este cambio de eje se inscribe en el pensamiento después de la aparición del feminismo postcolonial. Esta corriente pone en crisis al feminismo tradicional y lo describe como “blanco, occidental y heterosexista”. También este nuevo movimiento toma en consideración las diferencias históricas y culturales que podían afectar la teoría y la práctica política del feminismo (Bidaseca, 2010: 130).

Bidaseca hizo referencia a Bell Hooks, quien dice que se ha escrito poco sobre los intentos de las feministas blancas de silenciar a las mujeres negras. Hooks critica el libro titulado Mística de la feminidad, que es el signo del movimiento feminista estadounidense y su autora fue Betty Friedan. Según Bell Hooks, el discurso desarrollado por Friedan está dirigido a mujeres blancas, casadas, de clase media-alta y universitarias estadounidenses. Esta autora identifica que el concepto desarrollado por Friedan denominado “el malestar sin nombre” o “el problema que no tiene nombre” universaliza la situación de las mujeres norteamericanas, sin considerar la clase y la raza. Hooks explica que, si las mujeres negras de clase media hubieran iniciado un movimiento en el que se hubieran calificado a sí mismas de “oprimidas”, nadie las hubiera tomado en serio. Para Hooks, “explotación” y “discriminación” son las palabras que definen en forma más acertada la suerte de las mujeres como colectivo en Estados Unidos. Según el discurso de las feministas blancas, el patriarcado es la causa de todos los problemas, por lo que la erradicación de la opresión sexista implicaría, necesariamente, la de todas las otras formas de opresión. Para Hooks, señalar al patriarcado y no al racismo habilita a las feministas blancas a seguir actuando como explotadoras y opresoras. Sexismo, racismo y explotación de clase constituyen sistemas interrelacionados de dominación y opresión (Bidaseca: 133).

En la presentación titulada Políticas culturales para cambiar culturas políticas, José Nun describió al sentido común como un magma inclasificable donde se puede encontrar de todo, inclusive aforismos que pueden ser hasta contradictorios. Existe una diferencia entre el acervo de conocimiento del sentido común y las prácticas de razonamiento que éste moviliza. Por ejemplo, existirán ocasiones en que una persona dirá “al que madruga, Dios lo ayuda”, porque, por ejemplo, tiene que ir temprano al hospital para no tener que hacer fila. Por otra parte, en otras ocasiones aplicará la regla de “no por mucho madrugar se amanece más temprano”, en un caso supuesto de que se le ocurra ir a la universidad a las 10am teniendo un examen a las 10pm. En otras palabras y dependiendo de la situación, el sentido común sabe poner en práctica el aforismo o la regla que corresponde (Nun, 2012).

Nun señala que las reglas constitutivas de la realidad del sentido común que habitamos son resistentes al cambio. También dice que la tarea del agitador es desnaturalizar lo naturalizado por el sentido común. Si una persona quiere transformar una cultura, primero, tiene que estudiar muy bien cuáles son los estratos de esa cultura a la que se va a dirigir, porque la cultura no es homogénea. Después, tiene que analizar bien sus modos de intervención. Es importante saber lo que se hace y tratar de intervenir en consecuencias (Nun, 2012).

Según Nun, el énfasis del sentido común recogido por Hannah Arendt es particular. Dentro de su idea, el sentido común y la democracia son la misma cosa. Este énfasis en el sentido común nutrió el asenso de lo que se llama, en sus distintas variantes, el aspecto populista del estado democrático. Esta noción hace frente al otro aspecto del estado democrático, que es el alimentado por el racionalismo iluminista y que es el aspecto liberal republicano. Entonces, hay necesariamente siempre una tensión entre el aspecto populista y el aspecto liberal republicano que se puede bandear para un lado o para el otro. Lo ideal para Nun es que se mantenga un equilibrio razonable que pueda asegurar un buen gobierno y una convivencia pacífica (Nun, 2012).

Víctor Vich, en su presentación titulada Políticas Culturales y crítica de la cultura, explicó que, una política cultural verdaderamente democrática, tiene que abrir espacios para que las identidades subalternas accedan al poder de representarse a sí mismas y significar su propia condición política participando como actores en la esfera pública. Las políticas culturales deben intentar hacer más visibles aquellas estructuras de poder que han impedido que muchos grupos puedan participar. Atacar un problema social desde la cultura implica preguntarse: ¿Cuáles son los fantasmas, las representaciones que sostienen a las identidades y a las prácticas derivadas? (Vich, 2012)

A partir de la circulación de una nueva producción cultural, podemos producir discursos que sirvan para desestabilizar otros. Se puede comenzar a impulsar luchas por hegemonías discursivas. En este punto, podemos recuperar la potencia de las prácticas “artísticas”. La teoría tradicional afirma que el arte es una representación que suspende, interrumpe el pacto cotidiano. Logra esto porque tiene otra forma, transforma la percepción y añade una representación nueva. Abre un espacio de visibilidad. Activa la producción de sentidos críticos (Vich, 2012).

Un proyecto de política cultural tiene que elaborar sus planes a partir del conocimiento de las problemáticas que afectan a la localidad. Tiene que haber la voluntad de convocar a los sectores que comúnmente son considerados no culturales con el fin de discutir con ellos las estrategias de intervención (Vich, 2012).

Este proyecto, presentado por Víctor Vich, por desculturalizar la cultura desde un punto de vista de política cultural tiene como punto central dar la batalla por los espacios públicos. Porque estos son los lugares claves para lograr interrumpir el habitus e introducir algo nuevo en la sociedad. Por espacio público, Vich se refiere a la amplia definición, que incluye los medios de comunicación. El proyecto para desculturalizar la cultura implica utilizar lo simbólico para hacer visible lo político: emplear lo simbólico para hacer visibles los problemas de poder en la sociedad y, al mismo tiempo, democratizar el acceso a esos bienes simbólicos articulados (Vich, 2012).

Bibliografía

Bidaseca, K. (2010). Mujeres blancas buscando salvar a las mujeres color café de los hombres blancos y color café. En K. Bidaseca, Perturbando el texto colonial: Los estudios (pos)coloniales en América Latina. Buenos Aires: Editorial SB.

Grimson, A. (2011). Los límites de la Cultura. Buenos Aires: Siglo XXI.

Nivón, E. (2012). La discusión del primer borrador de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Parte de un texto más amplio sobre Derechos Humanos y derechos culturales en proceso de elaboración.

Nun, J. (2012, Agosto). Políticas culturales para cambiar culturas políticas. Ponencia presentada en el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales. Instituto de Altos Estudios Sociales, Buenos Aires.

Quintero, A. (2012, Agosto). Culturas musicales, políticas musicales. Ponencia presentada en el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales. Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires.

Restrepo, E. (2004). Biopolítica y alteridad: dilemas de la etnización de las colombias negras. En E. Restrepo & A. Rojas (Eds.), Conflicto e (in)visibilidad Retos en los estudios de la gente negra en Colombia (pp. 271-299). Popayán: Editorial Universidad del Cauca.

Restrepo, E. (2012, Agosto). Políticas de la alterización y culturalismo. Ponencia presentada en el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales. Instituto de Altos Estudios Sociales, Buenos Aires.

Vich, V. (2012). Políticas culturales y crítica de la cultura. Ponencia presentada en el Tercer Seminario Internacional e Intensivo de la Red EPC-OEI/CLACSO: Cultura Política y Políticas Culturales. Instituto de Altos Estudios Sociales, Buenos Aires.

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